Ya no importa qué cadena de azarosas coincidencias (de acontecimientos y de voluntades) hicieron posible el Bubisher. Ya no es un sueño, ni siquiera un proyecto. El Bubisher rueda y vuela, y lleva lectura, sueños, y cultura y futuro, y la posibilidad de la libertad por tanto, a los niños de los campamentos de refugiados...