Cuentan que existe el peor narrador del mundo. No se sabe si es hombre o mujer, ni dónde vive, ni cual es su edad, pero se tiene la certeza de que está entre nosotros. Dicen, además, que hay un cuento que es el peor cuento. También se ignora todo sobre él, salvo una cosa: se sabe que una noche llegó a los labios de la persona que peor narra. Quizás parezca que semejante combinación provocó grandes catástrofes, que hizo daño a quienes llegaron a escucharlo… pero no fue así.

Saben, la persona que escuchó el peor cuento del mundo de boca del peor narrador del mundo durmió tranquila, soñó muchas cosas y al día siguiente lució una gran sonrisa mientras, en el recreo, le decía a un compañero: “Anoche, mi padre me contó un cuento”.

Podría pensarse que los niños que escuchan cuentos de la voz de un narrador ya tienen suficiente, pero no es así. Es cierto que, con sus historias, los profesionales de la narración oral intentan hacer disfrutar a vuestros hijos, que se rían, que sientan, se emocionen y piensen. Eso es necesario. Pero los cuentos que de verdad importan, esos que guardarán como un tesoro, aquellos que recordarán toda la vida, ésos sólo podéis contárselos los padres y las madres. Y eso es imprescindible. Y de eso trata esta charla de Pablo Albo.

Cuándo y dónde: sábado 24 a las 17 horas. Sala Pirineos.